miércoles, 5 de septiembre de 2012

Recuerdos de más de tres décadas

A veces me siento a recordar y me transporto muchos años atrás, cuando los sueños llenaban mi mente y mis manos. Vuelvo a ser una adolescente colmada de ilusiones para el futuro, y me veo a pasos acelerados por el pasillo central de mi amada Escuela Vocacional José Martí, de Holguín, con el uniforme azul y la vitalidad reflejada en el rostro. Fueron años de mucho estudio y diversas tareas, compartidas con el cargo de secretaria del Comité de la Unión de Jóvenes Comunistas del plantel, para atender el Deporte, la Cultura y la Recreación. Quizás los recuerdos llegaron a mí por el aniversario 35 de haberse inaugurado ese centro por el Comandante en Jefe Fidel Castro, este primero de septiembre. Me parece ver los edificios flamantes, las áreas exteriores reverdecidas, los dormitorios con su nuevo mobiliario, las aulas ordenadas, espaciosas y limpias, los amplísimos pasillos, las áreas de deportes, el complejo de piscinas..., en fin todo. Allí tuve mis primeros amores de juventud, los besos que bautizaron mis labios, allí comencé a ser responsable y laboriosa y enrumbé mi camino. La decisión de ser médico era pública, algunos de mis compañeros me decían cariñosamente la doctora y esa fue la carrera elegida, aunque solo estudiada hasta el tercer año por motivos agenos a mi voluntad. Hoy para mi beneplácito mi hija sigue esos pasos y ya inició los estudios de la carrera. Atesoro especial cariño por personas como Mercedes, Salvadora, María Arango, Osmani, Lázaro, Alfonsito... todos hoy profesionales de prestigio. Si el tiempo volviera atrás, nuevamente me esforzaría para ser seleccionada por mi índice académico para estudiar en esa escuela, actualmente Instituto Vocacional de Ciencias Exactas José Martí. Rostros frescos dan vida hoy a este “palacio” del saber, que se yergue magestuosamente con igual compostura a la de hace 35 años.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Agua que has de beber... hiérvela

Bendita agua, tan imprescindible para personas y animales, causa incluso de disputas entre vecinos y naciones, resulta un arma de doble filo para quien no la utilice debidamente. Según las estadísticas, alrededor del 80 por ciento de las enfermedades y más de una tercera parte de todas las muertes en los países en desarrollo están relacionadas con el agua, cada ocho segundos fallece un niño por esta causa y en un año más de cinco millones de personas dejan de existir por dolencias vinculadas con su consumo y la falta de higiene en el hogar. La diarrea, originada en un 30 por ciento de los casos provoca una grave deshidratación y malnutrición. La Organización Mundial para la Salud calcula que la morbilidad y mortalidad derivadas de las enfermedades más peligrosas asociadas al vital líquido se reduciría entre un 20 y un 80 por ciento garantizando su potabilidad y adecuada canalización. Los gérmenes que habitan en los ambientes acuáticos pueden provocar cólera, fiebre tifoidea, disenterís, poliomielitis, hepatitis y salmonelosis. Se transmiten al beber agua, comer pescado y marisco contaminados, bañarse, nadar o atravesar aguas infectadas. A la búsqueda de todos estos datos me motivó haber comprobar insitu cómo personas de nuestra provincia de Granma, afectadas recientemente por enfermedades diarreicas agudas y por el vibrio cholerai, se mantienen irresponsablemente en sus trece, como se dice en buen cubano, negados a hervir el agua para tomar, o a tratarla con el hipoclorito. Tal situación no es ni más ni menos que una garrafal irresponsabilidad y un total irrespeto consigo mismo y con sus semejantes, porque contaminarse es también una manera de propagar la bacteria. Esa manera de actuar, que la comprobamos en reciente visita a barrios de Manzanillo, como Flora y Nuevo Amanecer (por donde comenzó actual situación epidemiológica), pertenecientes al poli cuatro, es una muestra fehaciente de la falta de percepción del riesgo. Pero no son ellos los únicos, también lo hemos palpado en Bayamo, y estoy convencida es igualmente un nocivo hábito de granmenses de otros municipios. Duele que mientras los representantes del área de salud y las denominadas brigadistas sanitarias se desgastan en una encomiable lucha para velar por la salud de las familias y por contribuir a frenar a toda costa el brote de cólera, otros, los beneficiarios de esta historia, incumplan con la parte más importante de lo que les toca hacer. Para nadie es un secreto que la situación económica familiar es dura, recrudecida por el cobro del consumo eléctrico, elevado prácticamente a más del ciento por ciento por la mayor utilización de las hornillas, pero la valía de nuestra salud y de la vida amerita buscar alternativas, entre ellas la adquisición y utilización correcta del Hipoclorito de sodio. No podemos continuar “recostados” a las bondades del Sistema de Salud, sin poner todo de sí por apoyar cada medida adoptada para el bienestar del pueblo, a costa de una inversión económica mayúscula y de un esfuerzo supremo.

martes, 10 de julio de 2012

ADIÓS ABEL

Hoy es un día particularmente triste, me tocó decir adiós a Abel Domínguez, alias El Puro, un hombre cabal, alegre, sincero, honesto, laborioso y revolucionario a todas. Lo conocí hace más de 30 años, cuando muy joven comenzaba a trabajar en el periódico “La Demajagua”, al fondo de la casa de Abel e Isabel, su esposa, y desde entonces su sonrisa amplia e iluminada se me metió dentro del corazón, para no salir jamás. Ni que decir de su humeante cafecito que ponía en mis manos luego del saludo, o del cariño conque simpre trató a los míos, especialmente a mi hija, quizás porque la paternidad fue en él, a mi juicio, su más distintiva característica. Padre de numerosa prole, compuesta por Miguel, Julio Abel, Chano, Francisco, Elsa y Margarita, siempre trabajó hasta la saciedad para darles no solo el sustento, sino la mejor educación, y lo logró con creces. “El Puro” dedicó los mejores años de su vida a trabajar, ya viejecito continuaba con ahínco el laboreo diario, ahora como cuentapropista, cuidando bicicletas, lo cual lo hizo una figura pública en Bayamo, por la calidad de sus servicios y el trato único a sus clientes. Era un hombre sumamente alto, más bien largo y huesudo, con una manera peculiar de caminar, como si estuviera subiendo una empinada loma, de manos y pies inmensos, y un rostro bonachón que atrapaba enseguida. Era el retrato de su bondad. Estoy triste, sí, porque se nos fue Abel, para siempre, y porque casualmente su féretro fue expuesto en la misma Capilla en la que estuvo mi padre en sus últimas horas sobre la tierra. Tuve que ponerme fuerte para no romper en un llanto, que no sé bien si era por “El Puro” o por mi propio viejito. El corazón se me apretó tanto, que el aire se quedó atorado en mis pulmones. Quizás el llanto contenido era también por el adiós, por ese adiós cuando alguien conocido y querido sigue el curso de la existencia y va finalmente a reposar en el campo santo. Ese es el camino de todos, pero la despedida sigue doliendo aunque sepamos eso y lo entendamos.

jueves, 5 de julio de 2012

EL PLACER DE MI PROFESIÓN

Hacer periodismo es para mí un placer indescriptible. No importa cómo me siento orgánica o anímicamente, pero si comienzo a escribir, todo lo desagradable desaparece para dar paso a una sensanción de relajación total. Aún así, no todos los temas los trabajo mcon igual gusto, en ocasiones, esos que denominamos “encomiendas” me resultan un poco más difíciles. Ahora hice un reportaje página completa que fue de una complacencia tremenda, pues no imaginé cuántas aristas encontraría en la búsqueda de datos, y menos cuánta sensibilidad humana toparía. Me orientaron escribir sobre el aniversario 20 de En Antena, un programa de la emisora provincial “Radio Bayamo” que sale al aire de lunes a viernes a partir de las 8:30 am, por espacio de 50 minutos. Surgió el 6 de julio de 1992 y hasta la fecha se ha mantenido como el programa de la familia con una gran audiencia. Una de sus secciones me impactó, y fue precisamente la denominada La fuerza de la sangre, que permite encontrar familias hasta el cuarto grado de consanguinidad, que por razones diversas no se conocen; surge en 1998, y hasta el 2 de junio último había resuelto dos mil tres casos. Juan Gómez Verdecia y Magdalena Alarcón, madre e hijo, se conocen gracias a esta sección. A ellos los separaron cuando Juan tenía solamente un mes de nacido y Magdalena, su madre, 17 años. Para ambos, reencontrarse se convirtió en un sueño inalcanzable, pero fue posible. Una nieta de él (residente en Media Luna) escribió al programa y encontraron a Magdalena, habían transcurrido 65 años. La anciana tiene 97 años de edad y una asombrosa lucidez, dice: “Juan es el mayor, verlo fue tremendo, pues lo perdí al mes de nacido. No tengo cómo dar las gracias por este bello regalo”. Yo tambié me siento privilegiada, pues mi profesión me permite poder llegar a cosas como la descrita, por eso estoy convencida de que aunque adoro la carrera de Medicina y la de educadora, si la vida volviera atrás, me decidiría nuevamente por la de Periodismo.

lunes, 18 de junio de 2012

MI REGRESO

Cuando estamos lejos de los sitios y las cosas más queridas es que realmente podemos valorar en toda su magnitud el significado que tienen para nosotros. Después de cuatro meses en casa, entre reposo absoluto, bolsas de hielo y antinflamatorios, por haber sido intervenida quirúrgicamente en la rodilla derecha, regreso a mi periódico querido, a mi quehacer diario que durante 31 años ha llenado mi existencia de un incentivo esencial. Aquí estoy, entre letras y pensamientos, volcando a la pantalla todos los sueños, realidades y criterios acumulados. A mi gente la encontré como siempre, laboriosa, camaraderil y con esa jocosidad que nos alegra la vida y permite sobrellevar los avatares del destino. Solo ensombreció ese regreso tan esperado la ausencia de mi viejito idolatrado el Día de los padres, es decir, ayer, porque él fue y lo será por siempre, la brújula de mi vida. No está físicamente, pero permanece a mi lado con su rostro serio, sus consejos sabios y sus manos suaves acariciando mi cabeza. Encontré en el archivo una crónica que hace alrededor de 10 años le escribí y publiqué en La Demajagua, y que hoy está totalmente vigente. Abrí los ojos al mundo y te vi, infinitamente tierno; balbuceé un papá como primera palabra y lloré tus ausencias obligadas cuando el deber lo impuso. Me acostumbré a tu rostro varonil y serio, a tus brazos fuertes que me protegían, al vez demasiado, a tu uniforme verdeolivo, que despertaba mi curiosidad infantil. De tu mano aprendí los primeros pasos, con la seguridad y estabilidad de tu presencia y compañía. Allí estuviste, siempre a mi lado, en las primeras letras, en las quejas escolares por mi locuacidad y en las felicitaciones por el desempeño pioneril. También permaneciste en los momentos difíciles, en los triunfos, en las decisiones... Cuánto ejemplo se resume en quien nunca impuso nada, solo sugirió o aconsejó. Que enérgico orgullo me hizo sentir tu entrega al trabajo, hasta los 78 años de edad, el respeto y la consideración de tus colegas, y ese inmensurable amor por la Patria y la Revolución. Ya no estás físicamente entre nosotros, pero aún guías mi existencia, pues por igualarte, por ser honesta y cabal como tú, vivo y respiro. A ti debo cuanto soy y tengo, a ti PADRE único, verdadero. Llegue simbólicamente hasta tu mejilla mi beso, que personifica el de miles de hijas.

martes, 24 de enero de 2012

POR LOS TRES DESEOS PRIMARIOS DE UN SER HUMANO

Existen, según he escuchado, ciertas reglas con las cuales en este recién estrenado 2012, si tal fuera el empeño, pudiéramos alcanzar los tres deseos primarios de cualquier ser humano: salud, amor y dinero.
Para quienes la vida es sobre todo una satisfacción espiritual más que material, los dos primeros siempre superarán en importancia al último, aunque sería absurdo e hipócrita negar la necesidad de solvencia económica en pos de encauzar nuestros planes de desarrollo individuales y colectivos.
Propone atinadas reflexiones sobre nuestra actitud, vista como la causa determinante de la pobreza espiritual y material.
Esa verdad no requiere de muchos comentarios, basta con echarle una seria ojeada a los procederes particulares y sacar clara cuenta de si en realidad hemos actuado con voluntad para conseguir metas personales, o contribuir con aquellas de gran envergadura social que la Revolución acomete y de las cuales tantas veces nos desentendemos.
Los cubanos bien pudiéramos representarnos entre los seres del mundo que más pruebas de tenacidad nos han impuesto los últimos tiempos; sabemos mucho más que otros de problemas y carencias, de necesidades, tristezas y también de diferencias generadas por obligadas medidas para recuperar la economía nacional frente a un bloqueo externo que pretende, en vano, estrangularnos.
Mas, internamente, sería ilógico negarlo, también nos hemos autoimpuesto determinadas barreras al olvidar principios básicos como el desinterés, la constancia, la solidaridad...
Esas reglas aseguran que nuestra actitud es no pocas veces la que nos hace pobres y diferentes y propone como mejor fórmula para ser prósperos en el 20012 la observancia de las siguientes reglas: lo ético como principio básico; el orden y la limpieza; la integridad; la puntualidad; la responsabilidad; el deseo de superación; el acatamiento a las leyes y reglamentos; el respeto por el derecho de los demás; el amor al trabajo y el esfuerzo por la economía y su acometimiento.
Por supuesto, alrededor encontramos cientos de compañeros que han hecho de los anteriores principios signos de su comportamiento, entonces se trata de que todos asumamos por igual esa convocatoria, acaso la mejor forma de lograr en el año que nace: salud, dinero y amor.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

CAMPAÑA DE ALFABETIZACIÓN: Y llegó la luz de la enseñanza



Alguien dijo una vez que no hace falta mucho para empujar la vida, cuando el tesón necesario, como la fuerza, aparece.
Tal aseveración me remonta a un acontecimiento cuya dimensión y valía trascienden la historia para diseminarse hacia otras latitudes, un suceso ocurrido en Cuba en 1961, cuando el país emprendió la masiva Campaña de Alfabetización.
El Comandante en Jefe Fidel Castro, el 29 de agosto de 1960, en la graduación del primer contingente de Maestros Voluntarios, expresó: “El año que viene, vamos a librar la batalla contra el analfabetismo. El año que viene tenemos que establecernos una meta: liquidar el analfabetismo en nuestro país. ¿Cómo? Movilizando al pueblo”.
Poco tiempo después, en la ONU, afirmó: “Cuba será el primer país de América que, a la vuelta de algunos meses, puede decir que no tiene ni un solo analfabeto”.
El 31 de diciembre, en presencia de miles de maestros, el Máximo Líder de la Revolución reitera las dos grandes tareas a enfrentar por el pueblo unido: la Educación y la Defensa. A partir de ese momento comenzó la masiva cruzada para acabar la ignorancia, que tanto laceró el derecho del hombre a la cultura y a una vida más plena y digna.
Más de 700 mil cubanos aprendieron a leer y a escribir, lo cual nos situó entre las naciones libres de ese flagelo.
BELKIS
La adolescente inquieta no puede sustraerse a las últimas noticias escuchadas por la radio. Cerraba los ojos y se veía con la cartilla en las manos y ataviada con el uniforme gris.
Corrió a su casa y compartó sus sueños con Nina, su mamá. Tuvo suerte, encontró comprensión y apoyo, y con solo 13 años de edad ya era una más del inmenso grupo de alfabetizadores.
Belkis Fonseca Alarcón, jubilada de Educación, es aún una mujer vital y fuerte, sumamente laboriosa y entusiasta, que muestra una expresión de complacencia al rememorar esa etapa de su vida.
“Era casi una ña pero me enamoré de la idea de ser portadora del saber. Me ubicaron en la zona de Montes Verdes. Allí, en pleno campo, se llegaba en una guagua que le llamaban La Camella, imagínate.
“El principio fue duro, hechaba de menos, me parecía casi imposible ser capaz de enseñar a leer y a escribir.
“Me tocó la casa del campesino Juanito Salazar, y les impartía clases a él y su familia, siete en total, gente sencilla y noble, ansiosa por saber. Con ellos mantuve después, durante un largo tiempo una relación bonita y sincera.
“Fue verdaderamente bello, me sentí realizada, tanto que a partir de entonces descubrí mi verdadera vocación: ser educadora. Por eso me hice maestra voluntaria, fui fundadora de la brigada Frank País, estuve cinco años en la Sierra Maestra, bajé y continué como maestra en Bayamo hasta jubilarme en la escuela primaria Roberto Coco Peredo.
“Atesoro recuerdos conmovedores, sacrificios grandes, nombres como Matías, San Pablo de Yao, Minas de Frío, Topes de Collante... la entrega del carné como militante del Partido Comunista de Cuba y encontrar el amor, ese del que nacieron mis tres hijos: Victoria, Orlandito y Vivian.”
ORLANDO
Ya el lomerío sabía de sus andadas sobre el mulo de baja estatura, y los serranos estaban acostumbrados a ver pasar y escuchar el saludo del moreno alto y delgado que con tremenda seriedad, no obstante sus escasos 25 años, asumía su rol de maestro voluntario.
Orlando García Castro, oriundo de Bayamo, había incursionado en otros oficios, como planchador para contribuir al sustento familiar cuando la situación era durísima, pero sentía dentro de sí el bichito de la enseñanza, por eso se enroló sin pensarlo dos veces en el magisterio, y luego se sumó a la alfabetización.
“Trabajaba en una escuela primaria de Puerto Padre, provincia de Las Tunas -cuenta-, y ya como parte de la Campaña de Alfabetización me pidieron orientar metodológicamente a un grupo de alfabetizadores, en el cuartón Piedra Hueca, eso lo hacía por el día, y de noche, dedicaba mis esfuerzos a llevar de la mano a varios campesinos adultos hacia la lectura y la escritura.
“Resultaba engorroso, pues cumplía dos funciones, pero el ímpetu de la juventud y el convencimiento de lo importante de esa misión revolucionaria me insuflaba fuerzas, y te aseguro, no sentía cansancio, quería hacer más y más.
“El examen de los alfabetizados era una misiva dirigida a Fidel, no sabes cuánto disfruté con la lectura de aquellas cartas tan conmovedoras, agradecidas y patrióticas. Ese era el resultado de una de las más bellas labores de mi vida.
“Mantengo fresco el recuerdo de aquel desfile por la Plaza de la Revolución, mientras entonábamos el lema de Fidel, dinos qué otra cosa tenemos que hacer, efervescencia era mayúscula.
“Después de eso ya no pude safarme de ese camino y continué en Educación, como maestro primario, profesor de secundaria básica, de preuniversitario y de una escuela de capacitación del Ministerio de Trabajo, sumando cuatro décadas en total.
“Esa ha sido la gran prioridad de mi existencia, junto a mi gran amor, mis hijos, nietos y la militancia del Partido.”
MANOS ENTRELAZADAS
Tomados de la mano fuertemente, Belkis y Orlando transitaron senderos diversos, procrearon y tuvieron infinidad de hijos, esos que convertidos hoy en hombres y mujeres les saludan efusivamente en la calle llamándoles maestro.
Así, con sus manos entrelazadas siguieron el camino de la fidelidad a la Patria y dieron lo mejor de sí también a la Federación de Mujeres Cubanas y a los Comités de Defensa de la Revolución.
Ellos son parte de la vanguardia revolucionaria representada en los miles de brigadistas que enarbolaron las banderas de la enseñanza y llevaron a toda Cuba la luz de la esperanza, cuando el 22 de diciembre de 1961 se proclamó Territorio Libre de Analfabetismo.